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"Zebra striping", la nueva forma de consumir cerveza

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Si algo ha demostrado el Mundial de fútbol de 2026 es que, prácticamente en ningún lugar del mundo, ya no es necesario dar explicaciones para pedir una cerveza sin alcohol. Hasta no hace mucho, pedir una cerveza sin alcohol suponía, en cierto modo, dar explicaciones. Se asociaba casi exclusivamente a quien tenía que conducir, estaba embarazada, seguía un tratamiento o simplemente había decidido dejar de beber.

Era una categoría minoritaria, concebida como una alternativa de compromiso para quienes no podían consumir lo que denominamos "cerveza convencional". Sin embargo, esa imagen está desapareciendo a gran velocidad y hoy la cerveza sin alcohol ya no representa una renuncia, sino una elección consciente que millones de consumidores incorporan con naturalidad a su vida cotidiana.

Esta transformación no resulta extraña para el consumidor español, ya que nuestro mercado es uno de los líderes del segmento en occidente, pero incluso en el Reino Unido ya es claramente visible. Un estudio realizado por la consultora KAM entre más de dos mil consumidores británicos revela que la cerveza sin alcohol está dejando de definirse por la abstinencia para convertirse en una opción habitual dentro de un consumo mucho más flexible y moderado.

La investigación, encargada por Athletic Brewing Company y realizada entre personas que habían comprado cerveza sin alcohol durante los seis meses anteriores, confirma un cambio cultural que las grandes cerveceras llevan tiempo detectando y al que están destinando buena parte de sus inversiones.

Qué es el zebra striping

Quizá el dato que mejor resume esta nueva realidad sea que el 94% de quienes consumen cerveza sin alcohol también beben cerveza con alcohol. Apenas un 6% ha abandonado completamente las bebidas tradicionales. La inmensa mayoría no pretende sustituir una categoría por otra, sino combinarlas según el momento del día, la actividad prevista o las circunstancias sociales.

Ese comportamiento, que no deja de ser un pequeño bálsamo para los cerveceros que se niegan —o no pueden— entrar en el segmento de la "sin", recibe desde hace unos años un nombre que comienza a popularizarse dentro de la industria: zebra striping. La expresión hace referencia a la costumbre de alternar bebidas con alcohol y sin alcohol durante una misma reunión, igual que las franjas blancas y negras de una cebra se suceden unas a otras. Los analistas de consumo tienen claro que no se trata de una estrategia para dejar de beber, sino de una forma de prolongar la vida social reduciendo al mismo tiempo la cantidad de alcohol ingerida.

Los datos muestran que esta práctica ya forma parte de los hábitos cotidianos de una parte importante de la población británica. Cerca de la mitad de los consumidores afirma alternar ambas categorías cuando sale a un pub, mientras que más de dos tercios aseguran elegir cerveza sin alcohol en alguna ocasión durante reuniones con amigos. Solo el 27% reconoce consumir exclusivamente cerveza con alcohol cuando sale de noche.

El fenómeno responde a una evolución mucho más profunda de los hábitos de consumo: la moderación ha dejado de interpretarse como una limitación para convertirse en un estilo de vida. Los consumidores desean seguir disfrutando de la hostelería y las reuniones sociales, pero sin que el alcohol sea necesariamente el protagonista.

La cerveza sin alcohol encaja perfectamente en ese nuevo escenario porque permite mantener intacta gran parte de la experiencia: el ritual, la sociabilidad e incluso la imagen del producto.

Cuándo y dónde se consume cerveza sin alcohol

El estudio de KAM también arroja un dato sorprendente: uno de cada cinco británicos que consume cerveza sin alcohol afirma hacerlo al menos cuatro veces por semana. Además, el número total de consumidores ha aumentado un 33% respecto al año anterior; un crecimiento que resulta especialmente intenso entre determinados grupos de población.

Casi dos tercios de las personas "físicamente activas" aseguran haber incrementado su consumo durante el último año. Entre los nuevos padres el crecimiento alcanza el 41%, mientras que la mitad de los consumidores de entre 25 y 34 años reconoce beber en estos momentos más cerveza sin alcohol que hace apenas doce meses.

La integración de estas referencias en la vida cotidiana constituye otro de los aspectos más llamativos del estudio. El hogar continúa siendo el principal lugar de consumo, donde un 68% de los encuestados disfruta habitualmente de este tipo de cerveza. Sin embargo, el crecimiento en hostelería confirma que la categoría ha superado definitivamente la barrera del consumo doméstico.

Más de la mitad de los consumidores ya pide cerveza sin alcohol en pubs y bares, mientras que cuatro de cada diez también la eligen cuando comen en restaurantes. Incluso comienza a aparecer vinculada al deporte y al bienestar físico. Tres de cada cuatro consumidores consideran que encaja perfectamente dentro de un estilo de vida activo y no resulta extraño coger una botella de la nevera del gimnasio antes o después de realizar ejercicio.

La tecnología no ha quedado al margen de las conclusiones del estudio, que revela que tres de cada cinco consumidores de "sin" o 0.0 utilizan aplicaciones o dispositivos electrónicos para controlar su actividad física, monitorizar su entrenamiento o registrar indicadores relacionados con la salud. La cerveza sin alcohol se incorpora así a un ecosistema donde convive con relojes inteligentes, aplicaciones de nutrición y rutinas deportivas.

¿Qué hace que un consumidor elija cerveza sin alcohol?

Aunque la salud continúa siendo el principal argumento para optar por una cerveza sin alcohol, cada vez cobran más importancia factores como el rendimiento deportivo, el descanso, la productividad o simplemente la curiosidad por descubrir nuevas referencias.

En paralelo, es constatable que la calidad del producto ha experimentado una evolución extraordinaria. Durante años, una parte importante de los consumidores rechazaban estas cervezas por sus perfiles sensoriales deficientes o carentes del carácter propio de una cerveza convencional. Los avances tecnológicos y el perfeccionamiento de los procesos han cambiado radicalmente esa percepción. Actualmente, el 60% de los consumidores británicos considera que la calidad de las cervezas sin alcohol es igual o incluso superior a la de muchas cervezas tradicionales.

La consolidación de la categoría también se refleja en la percepción del mercado. Ocho de cada diez consumidores creen que la cerveza sin alcohol ya forma parte, o está muy cerca de formar parte, del consumo habitual. Un 24% considera que ya se ha integrado plenamente en el mercado, mientras que otro 56% piensa que está entrando rápidamente en esa fase.

Además, el consumidor empieza a exigir exactamente lo mismo que reclama cuando compra cualquier otra cerveza. El 42% considera importante disponer de una amplia variedad de estilos, formatos y marcas. Ya no basta con ofrecer una única Lager sin alcohol; los aficionados buscan IPAs, Stouts, Dunkels o Weissbiers elaboradas con el mismo nivel de calidad que sus equivalentes con alcohol.

En España se bebe más cerveza sin alcohol que en toda Latinoamérica

La tendencia observada en el Reino Unido encuentra además un claro paralelismo en España, aunque por motivos parcialmente diferentes.

Nuestro país continúa siendo el mayor consumidor de cerveza sin alcohol del mercado occidental en relación con el volumen total de cerveza consumida. Según los datos de Cerveceros de España, la cerveza "sin" representa ya el 14% del consumo nacional y en España se bebe más cerveza sin alcohol que en toda Latinoamérica junta.

El perfil del consumidor español también rompe algunos tópicos. Cerca del 90% de quienes consumen cerveza sin alcohol comenzaron bebiendo cerveza convencional. Además, el 74% de los consumidores de cerveza alterna ambas categorías según las circunstancias, teniendo la conducción un peso muy importante.

Que aproximadamente la mitad de las ocasiones en que se consume cerveza sin alcohol está relacionada con la necesidad de ponerse al volante es la demostración del buen resultado de las campañas de concienciación desarrolladas por los cerveceros y la administración durante los últimos treinta años.

Sin embargo, la cerveza sin alcohol también comienza a consolidarse como una elección gastronómica y social más, integrada en un modelo de consumo moderado muy ligado a las comidas compartidas.

Al igual que en el Reino Unido, la aceptación en España resulta elevada, donde siete de cada diez consumidores la recomendarían a otras personas, reflejando un grado de satisfacción muy superior al que existía hace apenas una década.

Con estos cambios de percepción, la opinión de los expertos que sostienen que la comunicación de las marcas debe transformarse está totalmente justificada: estas cervezas deben venderse por lo que ofrecen y no por aquello de lo que carecen.

Bajo estas premisas y las conclusiones del estudio británico, todo apunta a que el crecimiento futuro del mercado de la cerveza no dependerá tanto de convencer a nuevos consumidores para que abandonen los productos convencionales como de consolidar un modelo donde ambas categorías convivan con absoluta naturalidad.

En Amantes Cerveceros llevamos años contando ese recorrido: cómo se le quita el alcohol a una cerveza sin quitarle el alma, por qué España se convirtió sin pretenderlo en el país de referencia del segmento y qué estilos están conquistando ahora la categoría. Si te interesa entender lo que hay dentro del vaso —lleve alcohol o no—, en el blog de Amantes Cerveceros te esperan la historia, la elaboración y las tendencias que están redefiniendo la forma de beber cerveza. Y sea cual sea tu elección, disfrútala siempre con moderación.