Siempre que hablamos de cerveza sin alcohol no podemos evitar usar la coletilla “difícil de imaginar hace apenas una década”, pero lo cierto es que no se nos ocurre una expresión mejor para describir lo que está sucediendo con este segmento del mundo de las bebidas. Incluso los pubs británicos, en otros tiempos representados por adustos bebedores de Real Ale, se rindieron este verano a la categoría “no & low” y se estima que sirvieron más de 64 millones de pintas de cerveza sin o con bajo contenido de alcohol durante junio, julio y agosto.
La British Beer and Pub Association (BBPA) estima que han sido ocho millones de pintas más que durante el mismo periodo del año anterior, confirmando el rápido crecimiento de una categoría que ha pasado de ocupar un espacio marginal a formar parte habitual de la oferta de los pubs.
Las primeras cifras estivales se conocieron a mediados de julio, cuando todavía quedaba buena parte de la temporada por delante. Con el verano llegando a su fin y a la espera de los registros definitivos, el dato sirve sobre todo para dimensionar el cambio experimentado por el mercado británico. La propia BBPA considera que el crecimiento demuestra que las cervezas “no & low” han dejado de ser una moda pasajera para convertirse en una «parte definitoria» del sector cervecero.
Sin restar ni un ápice a lo que, a todas luces, es un cambio de tendencia, no puede dejar de mencionarse la importancia de la meteorología. El Reino Unido atravesó varias olas de calor durante los primeros meses estivales y, según las empresas del sector, las temperaturas elevadas animaron a algunos consumidores a moderar su ingesta de alcohol sin renunciar a la cerveza. A ello se sumaron acontecimientos deportivos como el Mundial de fútbol, que prolongaron los momentos de consumo en pubs, jardines y parques.
Los datos con los que trabaja la BBPA muestran que el fenómeno no se limita, sin embargo, a unos meses especialmente favorables, ya que las ventas en volumen de cerveza sin y con bajo contenido en alcohol han aumentado un espectacular 870% desde 2013, convirtiendo a este segmento en la categoría de mayor crecimiento del sector británico. Pese a ello, todavía representa alrededor del 3% del mercado total de cerveza, lo que deja un considerable margen para continuar expandiéndose.
Las cifras de la asociación muestran que 2025 ya había marcado un récord, con unas ventas de unos 200 millones de pintas de cerveza “no & low”. Otros datos aportados por el sector reflejan la velocidad del cambio y la significativa evolución durante los meses de junio y julio: en ese periodo se vendieron 20 millones de pintas en 2022, 23 millones en 2023 y 27 millones en 2024.
Al tratarse de un crecimiento importante pero no explosivo y ya con experiencia en mercados como el español o el alemán, las cerveceras han tenido tiempo de prepararse. Las versiones sin alcohol de grandes marcas internacionales ocupan ya un espacio permanente en supermercados y pubs británicos junto a propuestas nacidas específicamente dentro de esta categoría.
Zebra-striping, alternando cerveza con y sin alcohol
Los cazadores de tendencias tienen claro que el mercado actual es cada vez menos dependiente de quienes han decidido abandonar completamente el alcohol. La “sin” empieza a atraer también a consumidores que simplemente quieren reducir su ingesta en determinados momentos, alternar productos durante una misma sesión o prolongar una tarde en el pub sin mantener el mismo ritmo de consumo.
En esa línea entraría lo que se ha dado en denominar “zebra-striping”, comportamiento que ya hemos analizado en esta página en más de una ocasión y que este verano se ha potenciado. Los cerveceros saben que durante el verano la demanda aumenta especialmente porque los consumidores pasan más tiempo socializando en terrazas, parques y jardines o siguiendo acontecimientos deportivos. Muchos fabricantes han reportado un fuerte incremento de las ventas de cervezas “no & low” durante estos meses y consideran que el comportamiento demuestra hasta qué punto la cerveza sin alcohol se ha integrado en la manera de beber de los británicos.
El verano que termina ha proporcionado unas condiciones particularmente favorables para comprobarlo. El calor, los encuentros al aire libre y el fútbol crearon jornadas de consumo que podían prolongarse durante varias horas. En ese escenario, disponer de una cerveza con poco o ningún alcohol permite mantener determinados rituales sociales asociados al pub sin que cada pinta implique necesariamente sumar otra bebida de graduación convencional.
Los últimos estudios también dejan claro que la expansión de la categoría ya no puede explicarse únicamente por la abstinencia. Moderar, alternar o elegir una cerveza sin alcohol en determinadas situaciones se ha integrado progresivamente en hábitos que hasta hace poco estaban casi exclusivamente asociados a la cerveza convencional. Los informes destacan además el cambio notable que se ha producido desde el punto de vista del producto.
Durante años, uno de los principales obstáculos de las cervezas sin alcohol fue la percepción de que existía una diferencia considerable de sabor respecto a sus equivalentes “tradicionales”. El desarrollo de nuevas técnicas de producción y la aparición de compañías especializadas no solo han multiplicado las referencias disponibles, sino que han conseguido productos mucho mejores. Con más productos en el mercado que nunca, la competencia ya no consiste simplemente en disponer de una cerveza sin alcohol en la gama, sino en desarrollar distintas marcas, estilos y perfiles capaces de competir entre sí.
Para los pubs, esta evolución significa además ampliar las posibilidades de venta a clientes que anteriormente podían abandonar antes el establecimiento, cambiar a refrescos o limitar directamente sus visitas. Pero mientras el mercado crece, la industria británica considera que existe un obstáculo que impide aprovechar todo su potencial: la propia legislación.
Qué significa “alcohol free” en Reino Unido
La British Beer and Pub Association aprovechó la comunicación de sus buenas perspectivas estivales para recuperar una reivindicación que lleva tiempo planteando al gobierno británico. Los cerveceros piden una modificación de la definición legal de cerveza alcohol free y elevar el límite desde el actual 0,05% hasta el 0,5% de alcohol por volumen.
La diferencia parece pequeña, pero para los fabricantes tiene importantes consecuencias técnicas y comerciales. Bajo las actuales directrices británicas, una cerveza que quiera presentarse como alcohol free debe situarse por debajo del 0,05% ABV, umbral que a su juicio es excesivamente restrictivo y supone una barrera para los productores nacionales interesados en entrar en una categoría que continúa creciendo.
El sector señala además la diferencia existente respecto a numerosos mercados internacionales, donde el límite utilizado para definir un producto sin alcohol se encuentra en el 0,5% ABV. La asociación reclama que Reino Unido adopte el mismo criterio para facilitar la inversión, ampliar la oferta disponible y situar a las cerveceras británicas en condiciones comparables a las de sus competidores extranjeros.
Existe además otra particularidad, ya que el impuesto especial sobre estas bebidas no comienza a aplicarse hasta alcanzar el 1,2% ABV. De esta manera, existe una amplia franja entre el límite que permite denominar a una cerveza “sin alcohol” y aquel a partir del cual comienza a tributar como producto “con”. Los representantes del sector sostienen que elevar el primero al 0,5% facilitaría la elaboración y comercialización de nuevas referencias sin alterar el régimen fiscal aplicable.
Emma McClarkin, directora ejecutiva de la BBPA, considera que la evolución de las ventas demuestra que ha llegado el momento de adaptar la normativa. Según la asociación, una definición alineada con la utilizada en otros países permitiría atraer inversiones y ofrecer más alternativas a quienes desean moderar su consumo. Los productores especializados comparten una petición que es, en realidad, consecuencia de un cambio bastante mayor.
Hace poco más de una década, la cerveza sin alcohol constituía una pequeña especialidad dentro del mercado británico. Después de un crecimiento del 870% desde 2013, resulta cada vez más difícil considerarla una excentricidad de la cerveza convencional.
La cerveza lleva siglos adaptándose a cómo queremos beberla en cada momento, y el auge del “no & low” británico es solo el último capítulo. Si te ha interesado entender qué hay detrás de una cifra como los 64 millones de pintas, en Amantes Cerveceros encontrarás muchas más historias con el mismo espíritu: cómo se elabora una cerveza sin alcohol, por qué España lidera Europa en este segmento, qué separa a una “sin” de una 0,0 o qué dice realmente la ciencia sobre el consumo moderado. Sigue explorando el blog y descubre que cada pinta (con alcohol o sin él) tiene su propia historia detrás.