El reciente Mundial de fútbol será recordado no únicamente como el mayor evento deportivo jamás organizado por la FIFA. También pasará a la historia como uno de los mayores escaparates comerciales para la industria cervecera del primer cuarto del siglo XXI. Durante 39 días, Estados Unidos, Canadá y México recibieron a millones de aficionados en un torneo ampliado hasta las 48 selecciones y los 104 partidos, una dimensión nunca vista que las principales multinacionales de la cerveza llevaban años preparando con campañas publicitarias, lanzamientos especiales y acuerdos de patrocinio valorados en cientos de millones de euros.
Sin embargo, detrás de la esperada explosión de consumo se escondía una paradoja que define el momento actual del sector. Es cierto que las previsiones apuntaban al aumento de las ventas de cerveza que se produjo durante el campeonato, pero no lo es menos que las grandes compañías tenían claro que el verdadero motor de crecimiento ya no estaba en la cerveza tradicional, sino en las variedades sin alcohol. Este posicionamiento estratégico venía avalado por un estudio elaborado por Jefferies Financial Group.
El banco de inversión neoyorquino estimaba que el Mundial de 2026 generaría alrededor de 5,68 millones de hectolitros adicionales de consumo en todo el mundo. La cifra puede parecer modesta si se compara con el volumen total del mercado, ya que solo representa un incremento del 0,3% sobre las ventas anuales mundiales, pero para un sector que lleva años luchando contra el descenso del consumo en numerosos mercados maduros suponía un importante balón de oxígeno.
Contrariamente a lo esperado, los analistas anticiparon que el impacto no sería uniforme, concentrándose la mayor parte del crecimiento en bares, restaurantes y pubs, donde los aficionados acostumbran a reunirse para seguir los partidos. Es decir, a la espera de los datos definitivos, todo indica que el gran beneficiado ha sido el canal hostelero, precisamente el que más dificultades ha atravesado durante los últimos años debido al cambio de hábitos de consumo.
Qué es el "efecto Mundial" y cuánto crecen las ventas de cerveza
Como punto de partida para sus trabajos, los analistas de Jefferies y los autores de otros estudios similares partieron de lo que se denomina "efecto Mundial", o, lo que es lo mismo, el incremento que se produce en las ventas gracias a las grandes competiciones deportivas. Como ejemplo podemos poner los casos de Alemania, que vio cómo sus ventas crecían un 3,6% durante la Copa del Mundo de 2006; Sudáfrica, que repitió prácticamente la misma cifra en 2010; Brasil, que registró un crecimiento del 4,8% cuando organizó el torneo en 2014; o el de Rusia, que alcanzó un incremento del 5,3% en 2018.
No obstante, pese a las restricciones religiosas y a todavía estar sufriendo los coletazos de la pandemia de Covid, el caso más llamativo fue el de Qatar, donde las ventas crecieron un espectacular 26%, favorecidas por la llegada masiva de visitantes a un país con un mercado cervecero habitualmente muy restringido.
En Estados Unidos, Canadá y México, todo indica que las grandes beneficiadas volverán a ser las multinacionales con mayor presencia en Norteamérica. Se estima que estas compañías han aumentado sus ventas anuales entre un 0,27% y un 0,5%, por lo que no es casualidad que muchas de ellas hayan convertido el Mundial en el eje central de su estrategia comercial para 2026.
Ahí tenemos a Budweiser —patrocinador histórico de la FIFA desde hace cuatro décadas—, que celebró este aniversario con Budstalgia, una campaña que recupera la estética de todos los campeonatos celebrados desde México 1986 mediante una colección de envases conmemorativos dirigida especialmente a los aficionados más nostálgicos.
Es significativo comprobar que muchas de las campañas más ambiciosas de estos meses no han girado alrededor de las cervezas “convencionales” sino al de las “sin” o las 0,0. La apuesta responde a una realidad cada vez más evidente. Para algunos de estos gigantes los ingresos generados por sus divisiones de cervezas sin alcohol aumentaron un 27%, una evolución muy superior a la registrada por la mayoría de las categorías tradicionales.
¿Un cambio profundo en el comportamiento del consumidor?
En esta página hemos mencionado en diversas ocasiones que todos los estudios de mercado muestran que las nuevas generaciones consumen menos alcohol que las anteriores. Es innegable que la moderación se ha convertido en una tendencia consolidada, por ello, algunos analistas creen que este Mundial ha representado para las grandes cerveceras la oportunidad perfecta para acelerar ese cambio cultural. Millones de espectadores han compartido partidos en bares, terrazas y fan zones donde las referencias sin alcohol han tenido una visibilidad inimaginable hace menos de una década.
Paradójicamente, casi ningún gran medio de comunicación se ha hecho eco de este cambio y la mayoría optó por poner el foco en anécdotas relacionadas con la cerveza en las ciudades anfitrionas. En Toronto, por ejemplo, numerosos aficionados alemanes se llevaron la desagradable sorpresa del elevado precio de las jarras. Los hosteleros, por su parte, defendieron sus tarifas y aseguraron que su mayor preocupación no era el coste, sino garantizar el abastecimiento. De hecho, muchos establecimientos se vieron obligados a reforzar considerablemente sus existencias de barriles para hacer frente a la avalancha de aficionados durante las jornadas de mayor afluencia.
Escenas similares se vivieron en ciudades estadounidenses como Boston, donde la llegada masiva de seguidores escoceses obligó a varios bares a solicitar entregas urgentes para evitar quedarse sin existencias apenas unos días después del inicio del torneo.
Los responsables de algunos establecimientos reconocieron que nunca habían vivido una demanda semejante en décadas de actividad. El fenómeno no solo disparó el consumo de cerveza, sino también la actividad económica de hoteles, restaurantes y comercios locales, demostrando el enorme impacto que puede generar un gran acontecimiento deportivo sobre la hostelería.
El Mundial no frena la caída del consumo en Europa
Mientras el Mundial ha alimentado el optimismo en América, la realidad del mercado europeo continúa siendo mucho más compleja. Obviando los catorce millones de pintas que se vendieron en los pubs británicos durante la semifinal entre Inglaterra y Argentina, si hay un país del viejo continente que ofrece un buen ejemplo de esa dualidad es Alemania, cuya selección cuajó una participación más decepcionante que la inglesa, al quedar eliminada en los dieciseisavos de final tras caer ante Paraguay.
Después de veinte meses consecutivos de descensos, las ventas de cerveza volvieron a crecer en marzo de 2026. Las cerveceras alemanas comercializaron alrededor de 6,6 millones de hectolitros, un 9,4% más que durante el mismo mes del año anterior. También aumentaron las exportaciones y prácticamente todos los estados federados registraron resultados positivos.
Sin embargo, este gol en el último minuto no basta para ocultar el deterioro acumulado. El primer trimestre del año cerró con un descenso del 1,1%, mientras que el ejercicio 2025 había registrado el menor volumen de ventas desde que existen estadísticas comparables, con apenas 78 millones de hectolitros.
Las causas son bien conocidas: el descenso del consumo en los hogares, el incremento de los costes energéticos, el encarecimiento de las materias primas y un canal hostelero que todavía no ha recuperado plenamente su actividad. En este contexto, una vez más, las cervezas sin alcohol aparecen como la gran excepción y son las únicas que mantienen un crecimiento sostenido.
La situación resulta todavía más llamativa en la República Checa, país que continúa liderando el consumo mundial de cerveza por habitante, aunque sus cifras también muestren síntomas de agotamiento similares a los de su selección, despedida del Mundial con una humillante derrota ante México y finalizando como colista de su grupo.
Durante 2025 los checos bebieron 121 litros por persona, el nivel más bajo registrado en décadas. La producción nacional cayó un 4,3%, las exportaciones retrocedieron un 8,2% y el consumo en bares y restaurantes volvió a perder peso frente a las compras realizadas en supermercados para consumir en casa.
Las asociaciones cerveceras del país siguen alertando de que muchos pequeños establecimientos rurales atraviesan una situación delicada y reclaman medidas fiscales que ayuden a garantizar su supervivencia. Curiosamente, allí también las únicas cifras claramente positivas corresponden a esta categoría, cuya producción continúa aumentando año tras año.
El Mundial de 2026 ha dejado imágenes de estadios abarrotados, terrazas llenas y millones de brindis repartidos por todo el planeta, pero, junto a esa celebración se ha librado otra competición mucho más trascendente para el futuro del sector. La batalla ya no consiste únicamente en vender más cerveza, sino en redefinir qué entiende el consumidor por cerveza. Y, a juzgar por las cifras globales, el verdadero partido se jugará cada vez más... sin alcohol.
En Amantes Cerveceros seguimos de cerca esta evolución del consumo y todo lo relacionado con nuestra bebida favorita. Si quieres entender el mundo de la cerveza más allá del titular, en el blog te esperan la historia, la técnica y los datos que lo explican. Sírvete una buena cerveza y ¡sigue leyendo!