La imponente Grand-Place de Bruselas es el lugar elegido para las grandes celebraciones en Bélgica, un país para el que la cerveza es mucho más que una bebida. Con esta premisa, ningún otro lugar podía acoger un evento que desde hace un cuarto de siglo reúne el primer fin de semana de septiembre a los principales cerveceros del país con aficionados llegados de todo el mundo.
La edición de este año coincide con el décimo aniversario del reconocimiento de la cerveza belga como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, por lo que el tradicional Belgian Beer Weekend se ampliará considerablemente con un programa extraordinario de diez días. Bajo la denominación Belgian Beer Culture Days, la celebración reunirá festivales, degustaciones y actividades culturales en Bruselas y Brujas, además de extenderse a establecimientos de todo el país.
La iniciativa conmemora la decisión adoptada por la Unesco en 2016 de incorporar la «cultura de la cerveza en Bélgica» a su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; un reconocimiento que no se centraba únicamente en la calidad o reputación internacional de sus cervezas, sino especialmente en la posición que ocupa esta bebida dentro de la vida cotidiana y social del país, la diversidad de sus tradiciones y su carácter de patrimonio vivo.
La celebración de este año parte del Belgian Beer Weekend, que alcanza su 26.ª edición, evento cuya organización corre a cargo de la Federación de Cerveceros Belgas, con la colaboración de la Chevalerie du Fourquet des Brasseurs, y pretende mostrar que detrás de la cerveza belga existe algo bastante más amplio que una sucesión de marcas, estilos y bonita cristalería.
El primer fin de semana mantendrá algunos de los elementos tradicionales del Belgian Beer Weekend. El programa comenzará con una celebración en la catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas y una sesión académica en el Ayuntamiento en la que se entronizará a los nuevos caballeros de la pala. A partir del viernes por la tarde, el protagonismo se trasladará a la Grand-Place, que durante el fin de semana se transformará nuevamente en uno de los grandes escaparates de la cerveza belga.
Allí estarán disponibles más de 500 cervezas pertenecientes a medio centenar de cerveceras, una concentración que permite recorrer en apenas unos metros una parte importante de la enorme diversidad del país. Las grandes familias históricas convivirán con referencias contemporáneas dentro de un evento que tradicionalmente atrae tanto al público belga como a numerosos visitantes extranjeros.
La Grand-Place será, sin embargo, únicamente el punto de partida. Durante los diez días permanecerá instalado en la Place de la Bourse de Bruselas —sede del museo de la cerveza— un Belgian Beer Culture Bar, en el que estarán representadas alrededor de 40 cerveceras. El espacio combinará las degustaciones con diferentes actividades dedicadas a la elaboración, el servicio y las tradiciones relacionadas con la cerveza.
El programa pretende así recuperar el sentido original de la declaración de la Unesco. A la Federación de Cerveceros le gusta resaltar que Bélgica no recibió el reconocimiento porque una determinada cerveza fuese considerada excepcional, sino porque alrededor de ella existe un conjunto de conocimientos, costumbres y prácticas sociales transmitidas entre generaciones. Desde los métodos de elaboración hasta la cultura de los cafés, pasando por el servicio en cristalería específica, las asociaciones, las festividades o la gastronomía, la cerveza continúa ocupando una posición singular dentro de la identidad cultural del país.
Del Belgian Beer Weekend al Brugs Bierfestival
Una de las principales novedades de los Belgian Beer Culture Days será precisamente su voluntad de no concentrar la celebración únicamente en la Grand-Place de la capital. Durante los días situados entre los dos grandes fines de semana, cafés y otros establecimientos participantes de toda Bélgica pondrán el foco sobre la cultura cervecera nacional, ampliando la conmemoración mucho más allá del centro de Bruselas.
El cierre oficial tendrá lugar los días 12 y 13 de septiembre en Brujas, donde se celebrará otro de esos eventos marcados en rojo en el calendario de cualquier aficionado: el Brugs Bierfestival. De esta manera, el programa enlazará dos de los grandes acontecimientos cerveceros de la segunda mitad del año.
El festival de Brujas, que tendrá lugar en el BMCC —Bruges Meeting & Convention Centre—, situado en Sint-Maartensbilk, reunirá a alrededor de 60 fabricantes que servirán unas 400 cervezas diferentes durante sus dos jornadas. Organizado por Brugse Autonome Bierproevers —una asociación de aficionados y catadores de cerveza de Brujas que forma parte de Zythos, la asociación nacional belga de consumidores y catadores de cerveza—, el festival se ha consolidado como uno de los encuentros importantes del calendario cervecero de Flandes. La entrada será gratuita, mientras que los vasos de degustación y las fichas necesarias para las consumiciones se adquieren en el recinto. El programa incluirá también música en directo y actividades culturales durante ambas jornadas.
La conexión entre Bruselas y Brujas permite además mostrar dos formas distintas de aproximarse a la cultura cervecera belga. La Grand-Place ofrece la imagen monumental y multitudinaria del Belgian Beer Weekend, mientras el encuentro de Brujas concentra cientos de referencias dentro de un espacio específicamente dedicado a la degustación y al contacto con los productores. A todo ello se sumará la actividad de los establecimientos repartidos por el país. La intención es que el décimo aniversario no se limite a un acto institucional o a un festival concreto, sino que recuerde precisamente el carácter descentralizado de la cultura que recibió el reconocimiento de la Unesco.
Las celebraciones de septiembre llegan además inmediatamente después de otra iniciativa con un nombre muy parecido pero que no debe confundirse con el Belgian Beer Weekend ni con los Belgian Beer Culture Days. Entre el 24 y el 30 de agosto se celebró la séptima edición de la Belgium Beer Week. Organizada por Beer Idiots —otra asociación dedicada a promover la cultura cervecera belga, prestando especial atención a las historias que forman parte de esta tradición—, en este caso no existe un gran recinto central ni una entrada general, sino que las cerveceras, los bares, los museos y los guías participantes organizan sus propias actividades. Las propuestas abarcan desde tap takeovers y degustaciones guiadas hasta maridajes, visitas a cerveceras y museos o actividades dedicadas a la historia y la elaboración.
La cultura cervecera belga celebra su aniversario en un momento complicado para el sector
El décimo aniversario llega, paradójicamente, en un momento en el que la industria cervecera belga tiene bastantes menos motivos económicos para celebrar. Los cerveceros han querido aprovechar los Belgian Beer Culture Days no solo como una fiesta, sino también para llamar la atención sobre las dificultades que atraviesa el sector.
«No son los tiempos más fáciles para nuestros cerveceros», ha reconocido Krishan Maudgal, director de la Federación de Cerveceros Belgas, que señala entre los principales problemas el incremento de los costes de producción y la caída de las exportaciones. La organización considera además que algunas decisiones políticas están aumentando la presión sobre las empresas y reclama que la cultura cervecera sea protegida como parte del patrimonio nacional.
La situación introduce una cuestión especialmente pertinente diez años después de la declaración de la Unesco: proteger una cultura cervecera implica también mantener las condiciones que permiten que continúe viva. El patrimonio inmaterial no reside únicamente en recetas históricas y equipos antiguo conservado en museos, sino que depende de cerveceras que continúen elaborando, cafés que sirvan sus productos y consumidores que mantengan las prácticas sociales asociadas a ellos.
Si este aniversario te ha dejado con ganas de más, te esperan las cervezas trapenses y de abadía que nacieron entre los muros de un monasterio y las cervezas Lambic, las más antiguas y singulares del mundo. Porque entender la cultura cervecera belga es, básicamente, una excusa estupenda para seguir leyendo.