VINAGRE DE CERVEZA

Los confinamientos y los cierres en la hostelería desde marzo de 2020 han tenido variadas consecuencias para cerveceros de todo el mundo. Muchos de ellos se encontraron con sus bodegas llenas cuando la autoridades decretaron los cierres. Los más afortunados consiguieron dar salida a todo ese stock a través de el comercio online, pero a otros no les quedó más remedio que deshacerse de elaboraciones que tenían en barril o de aquellas en las que el frescor era uno de sus mayores atributos.

En la búsqueda de alternativas a ese despilfarro, nos encontramos con ideas que han ido desde la utilización de la cerveza como base para un destilado al más reciente uso de la bebida en la producción de vinagre. Esto es lo que ha hecho la galesa Bluestone Brewing en colaboración con Welsh Wind, una pequeña destilería que elabora whisky y ginebra de forma artesanal.

Cervecería y destilería no estuvieron solas en este proyecto, a su auxilio acudieron Orkney Craft Vinegar, que le proporcionó su “madre” —la base con las bacterias necesarias para convertir el alcohol en ácido acético— y la Penderyn Distillery, que les suministró las barricas de whisky en las que maduró el vinagre de cerveza.

Comercializado bajo el nombre Welsh Cask Vinegar, este vinagre destaca por su baja acidez, la evidente presencia de la madera que un día contuvo Bourbon y las interesantes notas a cítricos y avena. Estas características no solo hacen que sea óptimo para el uso en la cocina  sino que lo convierten en un buen ingrediente para cócteles como el Strawberry & Basil Smash.

Cultura de Cerveza

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