¿Qué bebían en la primera postal navideña?

No hay e-mail o mensaje telefónico que pueda igualar la sensación de abrir un sobre y encontrarse una felicitación de Navidad escrita a mano. Aunque el mundo digital gana terreno año a año, seguro que más de uno ha recibido estos pasados días alguna postal navideña al estilo tradicional. Aprovechando estas fechas, la casa de subastas Christie’s y un marchante de libros históricos de Boston han ofrecido a los coleccionistas uno de los primeros ejemplos de felicitación navideña comercial. ¿Y por qué lo contamos aquí? Porque en ese Christmas pionero la cerveza tiene su particular papel.

Se trata de una litografía firmada por el ilustrador John Callcott Horsley, que se cree que fue impresa la misma semana de diciembre de 1843 que A Christmas Carol —la inmortal obra de Charles Dickens. Fue un encargo del polifacético diseñador Sir Henry Cole, a quien se atribuye la creación de la industria de las tarjetas de felicitación navideñas. Pero curiosamente, el éxito no le llegó con esta primera. Más bien todo lo contrario.

La litografía muestra a una familia sentada alrededor de una mesa bebiendo. Esto fue recibido por una parte de la sociedad victoriana con un gran escándalo, ya que la consideró un atentado contra la moralidad. En esa época, el movimiento puritano de la Sociedad de la Templanza, que se oponía al consumo de alcohol, estaba ganando importancia. La imagen de menores bebiendo comenzaba a ser inaceptable y en la tarjeta puede verse a un niño pequeño tomando un sorbo de bebida de uno de los adultos. La campaña en contra del Christmas fue tan activa que pasaron tres años antes de que otra tarjeta navideña saliese al mercado.

Las cervezas Old Ale

¿Y qué bebía la feliz familia de esa primera postal navideña? Esto ha generado discrepancias. Por el tipo de copas que usan y la apariencia de clase media de los personajes, podría deducirse que se trata de vino, presumiblemente «claret» o algún vino caliente con canela y azúcar (una bebida invernal de lo más clásica). Pero otros estudiosos creen que lo que en realidad bebían es una variedad de Old Ale.

Por aquel entonces era habitual dejar madurar en barricas de roble, durante largos períodos, un lote de cerveza Ale especialmente logrado. Durante ese tiempo se producía una oxidación y aparecía un carácter láctico a brettanomyces que recordaba al vino y que gustaba mucho en esos tiempos. Las mejores Old Ales se consumían en momentos especiales como la Navidad, por eso no es descabellado pensar que, en lugar de vino, los protagonistas de la ilustración hubiesen optado por cerveza.

Según la especialista en historia social del siglo XIX y conservadora del Museo Charles Dickens de Londres, 1843 fue un año muy importante para el desarrollo de la Navidad moderna. La tarjeta, cuyo valor se estima en 10.000 dólares, fue el modelo para las que se editaron en los siguientes 150 años. Se estima que originalmente se comercializaron un millar de copias a un precio de un chelín y que actualmente se conservan 30 piezas en poder de museos y coleccionistas privados.

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