Mujeres cerveceras: las brewsters

Las brewsters, también llamadas alewives y brauhexes era la denominación para las mujeres cerveceras.

El grabado “Mother Louse” realizado por David Loggan en el siglo XVII, además de aportar valiosa información sobre cómo eran vistas las mujeres cerveceras de la época, desmiente algunas afirmaciones erróneas que se han repetido durante bastante tiempo.

Grabado de brewster en blanco y negro

Junto a la ilustración que representa a una ale house denominada “Louse Hall” (el salón del piojo) que estaba situada en Oxford, al escudo de armas de la misma –tres piojos y una jarra- y a un poema satírico1, aparece una alewife. Mother Louseluce el característico sombrero de los cerveceros y en sus manos podemos ver dos jarras con las que invita a los clientes a entrar en su establecimiento.

Desaparición de las mujeres cerveceras

Si nos atenemos a algunos textos, la función de la mujer en el mundo de la cerveza habría desaparecido mucho antes de que Mother Louse sirviese su primera pinta, concretamente en los años posteriores a la peste negra, la pandemia que asoló a la humanidad entre 1347 y 1353. A partir de ese momento, al mismo tiempo que la actividad cervecera se profesionalizaba, se iba masculinizando, expulsando a las mujeres de tareas que llevaban realizando, por lo menos, desde la civilización mesopotámica.

Este cambio no fue lo instantáneo que se creía hasta hace muy poco, pero diferentes instituciones trabajaron para que se produjese lo más rápido posible. Así lo cree la doctora Judith Bennet. La autora de  “Ale, Brewsters, and Beer in England: Women’s Work in a Changing World 1300-1600” destapó algunas campañas sorprendentes en las que los cerveceros hacían correr el rumor de que sus colegas alewives (o brewsters, como también eran denominadas) engañaban a los clientes con cerveza aguada y vendían sus productos a precios exageradamente altos.

Aún más curiosos son los intentos de relacionar a las cerveceras con la brujería. En esa funesta tarea los difamadores contaron con la ayuda de la Iglesia, que aprovechándose de dogmas como el del pecado original acusaron a las mujeres cerveceras de ser promiscuas, lujuriosas y convertir sus establecimientos en lugares pecaminosos en los que con sucias tretas convencían a devotos maridos para que gastasen su dinero en cerveza.

En estos montajes influyó mucho el quebranto económico que las brewsters estaban causando en las arcas de los religiosos. Gracias a sus conocimientos en botánica, las mujeres usaban plantas –entre ellas el lúpulo- que no formaban parte del gruit, la mezcla de hierbas con las que se aromatizaba la cerveza que era comercializadas por religiosos y nobles en régimen de monopolio.

La persecución contra las mujeres que elaboraban cerveza alcanzó sus extremos más dramáticos en la Europa continental, especialmente en la región de habla germana, donde fueron conocidas como bierhexen o brujas de la cerveza.

No faltaron juicios contra ellas, resultando especialmente curioso el que se celebró en el año 1538 en Schlawe, una ciudad de la antigua Prusia. En esa ocasión la imputada fue la alcaldesa del pueblo a la que se acusó de haber enviado a su hermanastra “una cerveza negra y espesa” que condujo a su víctima a una gran furia o excitación.

Quizás esa excitación se debiese a una dosis demasiado generosa de estramonio, beleño o belladona, pero lo que está claro es que el maligno no participó en la formulación de la receta.

Ya fuese a causa de las prácticas de la Iglesia o de la sociedad patriarcal post-peste negra, las mujeres fueron perdiendo terreno en lo que a la cerveza se refiere.

Es cierto que aquellas que quedaban viudas podían continuar al frente de los negocios cerveceros de sus maridos, tal como atestigua el inventario de asociados del Gremio de Cerveceros de Londres del siglo XV, pero el declive fue constante y en los siglos siguientes la relación se limitó a la colaboración en la elaboración o a la gestión de posadas y tabernas.

Hoy en día, las mujeres todavía luchan por romper ese techo de cristal que desgraciadamente impera en el mundo de la cerveza, pero poco a poco la situación se va equilibrando y cada vez son más los nombres de profesionales que hacen avanzar el sector.

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