DE VISITA EN LOS MUSEOS CERVECEROS

Sorprendentemente, los museos dedicados a la cerveza son un fenómeno muy reciente. Es cierto que desde hace décadas las cervecerías admiten visitas y que incluso algunas de ellas contaban con zonas habilitadas para exponer algún equipo retirado, pero el museo concebido como un espacio exclusivo dedicado a la exhibición y a la descripción del proceso de producción es algo muy nuevo.

Una vez que la museología cervecera ha explotado, podemos distinguir claramente dos modelos. Lógicamente, los que más predominan son  aquellos museos en los que una parte importante del contenido gira alrededor de la marca o la cervecera que lo auspicia. Menos numerosos son los dedicados a la historia de una de las Escuelas Cerveceras, sus ingredientes o algún aspecto particular. Estos son los que visitaremos hoy.

NATIONAL BREWERY CENTRE

Horninglow St, –  Burton-on-Trent (Inglaterra)

www.nationalbrewerycentre.co.uk

Burton fue la capital mundial de la cerveza durante casi un siglo. En esta ciudad de las Midlands británicas se revolucionó la producción a gran escala gracias al boom de la India Pale Ale y a las características del agua única del río Trent.

Las instalaciones del National Brewery Centre albergaron originalmente al Bass Museum, algo que se aprecia en la cantidad de equipo y publicidad antigua que se expone en las instalaciones, recordándonos que a finales del XIX la marca del triángulo rojo era un coloso mundial. Salas dedicadas a la evolución del pub, garajes con una gran variedad de vehículos de transportes, un establo con caballos shire, una microcervecería o un sistema completo de fermentación Burton-Unions son otros valores de este museo clásico en el mejor sentido del término.

MUSEO DE LOS CERVECEROS BELGAS

Grand-Place, 10 – Bruselas (Bélgica)

beermuseum.be

Patrimonio de la Humanidad, la Grand-Place de Bruselas es una de las plazas más bellas del mundo. En su conjunto arquitectónico sobresalen los edificios de los gremios, ocupando el de los cerveceros una posición preeminente.

La Maison des Brasseurs, además de servir como sede para eventos y reuniones de los cerveceros belgas, tiene un pequeño museo en su bodega. La experiencia está conformada por una proyección, una colección de jarras de cerámica, algunos contenidos multimedia y una escueta selección de objetos del siglo XVIII, entre los que destaca una caldera de cobre, y una degustación de una cerveza. Puede resultar simple y para algunos es decepcionante, pero debemos tener en cuenta el valor de acceder a un lugar tan exclusivo y el entorno privilegiado.

→ Si se quiere saber más sobre la historia de la cerveza belga, una visita al MUSEO DE LA CERVEZA DE BRUJAS (www.mybeerexperience.com) es un complemento muy recomendable.

MUSEO DE LA CERVEZA Y LA OKTOBERFEST

Sterneckerstraße, 2 – Múnich (Alemania)

www.bier-und-oktoberfestmuseum.de

Múnich es el equivalente a Burton para la Escuela Alemana. La capital bávara tomó el relevo y elevó a la Lager al olimpo de los estilos cerveceros. La visión de fabricantes como Grabriel Sedlmayr o la dimensión de científicos como Carl von Linde solo puede ser equiparada al poder de atracción que genera la Oktoberfest, la gran fiesta de la cerveza, que con la excepción de guerras y pandemias se celebra en Múnich desde 1810, año en el que contrajeron nupcias Teresa de Sajonia- Hildburghausen y el príncipe heredero Luis I de Baviera.

Recuerdos de este acontecimiento, junto a valiosísimo material histórico de los primeros cerveceros germanos, es lo que encontraremos en este coqueto museo de tres plantas ubicado en una vivienda construida en 1327, lo que la convierte en una de las edificaciones más antiguas de la ciudad.

→ En la localidad de Wolnzach, a menos de una hora del centro de Múnich se encuentra el DEUTSCHES HOPFENMUSEUM (www.hopfenmuseum.de) el museo del lúpulo alemán. Otra visita imprescindible para cualquier amante de la cerveza.

MUSEO DEL LÚPULO DE POPERINGE

Gasthuisstraat 71 – Poperinge (Bélgica)

www.hopmuseum.be

Todavía hoy en la pequeña localidad belga de Poperinge y sus alrededores sigue creciendo el lúpulo. La actividad se remonta a tiempos medievales, cuando gracias a la abadía de Saint-Omer y a la calidad de sus tierras, la zona se especializó en este cultivo tan valioso.

El museo lo encontraremos en el Stadsschaal, el edificio en el que se pesaban y almacenaban las 25 variedades de lúpulo, una vez que eran cosechadas y secadas en las granjas próximas.

La selección de piezas históricas y las experiencias audiovisuales hacen que la visita merezca la pena en cualquier época del año, pero es en el verano o durante las semanas de cosecha, a principios de septiembre, cuando conseguiremos una inmersión completa.

Cultura de Cerveza

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