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Agostino Arioli: el hombre que quiso hacer una Pilsner alemana y creó la Italian Pilsner

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Aunque algunos consideran que este reconocimiento llega algo tarde, supone la culminación natural de una trayectoria que ha marcado de forma profunda la historia de la cerveza artesanal italiana. El 'Cervecero del Año 2025' no solo celebra a una figura clave del movimiento cervecero independiente, sino que también pone en valor una filosofía productiva perseverante que se ha mantenido intacta durante tres décadas.

Birrificio Italiano nació oficialmente en 1996, aunque su historia comienza un poco antes, en diciembre de 1994, cuando la Cámara de Comercio de Como registró la empresa Nuovo Birrificio Italiano. Desde sus inicios en Lurago Marinone, en la provincia de Como, la cervecería se distinguió por su buen hacer, convirtiéndose en la primera microcervecería artesanal de Lombardía y en una de las pioneras de toda Italia. En aquel momento, hablar de cerveza artesanal era casi una excentricidad en un país dominado por el vino y la producción industrial de Lagers, pero Arioli tenía una idea clara: elaborar lo que denomina "cervezas auténticas", pensadas para el consumidor, sin pasteurizar, sin filtrar y sin el uso de aditivos o estabilizantes.

La pasión de Arioli por la cerveza se remonta a su infancia, cuando un experimento casero lo puso en contacto con un aroma que marcaría su vida para siempre: el aroma del lúpulo. Ese recuerdo sensorial se convirtió en el hilo conductor de su carrera, reflejándose en cada una de sus recetas. La combinación de memoria, intuición y rigor técnico se transformó en el corazón de la identidad de Birrificio Italiano.

Las cervezas que pusieron a Italia en el mapa de la cerveza artesanal

Las primeras cervezas producidas en la pequeña sala de cocción de doscientos litros fueron Tipopils y Rossoscura. Aunque el comienzo fue discreto, a finales de los años noventa la cerveza artesanal empezó a ganar visibilidad en Italia, y Birrificio Italiano se consolidó rápidamente como uno de los actores más influyentes del nuevo panorama. Tipopils, en particular, se convirtió en un éxito inmediato y en una referencia absoluta, mientras que Rossoscura dejó paso a una nueva cerveza más contundente, Bibock, que pronto se transformaría en otro clásico de la casa.

A partir de ese momento, la creatividad se desbordó. Surgieron cervezas como Amber Shock, Negra, Prima y Cassissona, fruto de una intensa experimentación con levaduras, frutas y técnicas poco habituales en el contexto italiano de la época. En 1999 llegó VúDú, una Dunkel Weizen inspirada en las cervecerías de Baden-Württemberg, y al año siguiente la capacidad productiva aumentó hasta los setecientos litros. También aparecieron Fleurette y Sciresona, una cerveza con infusión de cerezas silvestres que más tarde evolucionaría en la conocida Scires. Tras una visita al Great British Beer Festival, Birrificio Italiano incorporó a su calendario la Cinnamon Bitter, una cerveza que desde entonces se elabora como ritual anual cada mes de enero.

Con el crecimiento de la cervecería llegó también el traslado a Limido Comasco, así como la ampliación del equipo humano. Sin embargo, lo que nunca cambió fue el equilibrio entre disciplina técnica y libertad creativa. En Birrificio Italiano, que se autodefine como una auténtica "Officina Alchemica", no se corrigen las cervezas una vez elaboradas. Al contrario, se crean desde el principio las condiciones ideales para que cada cerveza evolucione de forma natural hacia el resultado deseado. Respetando los principios fundacionales de Agostino Arioli, no se utilizan centrifugaciones, estabilizantes ni aditivos, y todos los parámetros microbiológicos, químicos y físicos se controlan cuidadosamente para comprender su interacción y garantizar que la cerveza llegue al consumidor en su mejor momento. «En Birrificio Italiano, todo el trabajo se centra en garantizar que las cervezas lleguen a tu vaso en su mejor momento. Para garantizar la máxima frescura, prestamos especial atención al proceso de conservación de nuestras cervezas, que deben almacenarse a bajas temperaturas para preservar al máximo su sabor y aroma. Por ello, nuestras cervezas artesanales no tienen fecha de caducidad; la única fecha que indicamos es la que garantiza la máxima calidad hasta el último día», sostienen desde la cervecera lombarda.

Tipopils y el nacimiento de la Italian Pilsner

Tras casi treinta años de actividad, lejos de acomodarse, Birrificio Italiano ha optado por seguir asumiendo retos, pero siendo fiel a una idea de cerveza "democrática", fácil de beber, pero nunca banal. «Seguimos nuestro gusto e instinto, elaborando cervezas que nacen de nuestra propia investigación, siguiendo nuestro propio lenguaje, fieles únicamente a las percepciones de nuestros sentidos», dicen en Birrificio Italiano. Razones por las que las cervezas de la casa han acompañado a generaciones de aficionados y se han convertido en referentes, cada una a su manera, combinando tradición, innovación y una fuerte personalidad. Entre todas ellas, Tipopils ocupa un lugar especial.

Tipopils no solo marcó el éxito inicial de Birrificio Italiano, sino que terminó definiendo un nuevo estilo reconocido oficialmente años más tarde: la Pils italiana. En 2021, la asociación Unionbirrai incorporó la categoría Italian Pilsner a su guía de estilos, reconociendo así una identidad propia caracterizada por un intenso aroma a lúpulo europeo —generalmente alemán—, realzado mediante dry hopping, una estructura de malta equilibrada y un perfil fresco, sin filtrar ni pasteurizar. Aunque pueda parecer un estilo sencillo, la Pilsner es considerada por muchos cerveceros como una de las cervezas más difíciles de elaborar debido a su aparente simplicidad y a la exigencia técnica que requiere.

La historia de la Pils italiana tiene algo de casualidad. En 1996, Arioli pensó que elaborar una Pilsner del norte de Alemania sería una buena idea. Se inspiró en cervezas como Jever Pils, que era bastante habitual en Italia; sin embargo, el resultado final no cumplió con los cánones tradicionales que él tenía en mente. En lugar de descartar el experimento, decidió seguir un camino diferente y bautizó la cerveza como Tipopils, "tipo pils" en italiano. Al aplicar la técnica del dry hopping, tomada de la Escuela Británica, creó una cerveza sin filtrar que combinaba el carácter del lúpulo noble europeo con una expresividad aromática inédita en la baja fermentación. Sin buscarlo, Arioli había dado origen a un nuevo estilo que influiría a cerveceros de Italia y del extranjero.

Cervecero del Año 2025: el premio que reconoce tres décadas de birra artigianale sin atajos

El premio Cervecero del Año 2025 llega, por tanto, como una confirmación largamente esperada. El anuncio se realizó desde el escenario de un teatro florentino durante la ceremonia del galardón que, desde hace diecisiete años, reconoce al mejor cervecero italiano y da nombre al festival homónimo. En el podio, completamente lombardo, el segundo puesto fue para Marco Valeriani, de la cervecería Alder de Seregno, y el tercero para Elia Pina, de 50&50 de Varese, birrificio conocido en España por su continuada presencia en el Barcelona Beer Challenge.

Paralelamente, el panorama cervecero italiano sigue renovándose con una joven generación de productores. En la categoría de Cervecero Emergente 2025, reservada a profesionales con menos de tres años de actividad, el primer puesto fue para Andrea Nardi de la cervecería Linfa de Roma, seguido de Lorenzo Monacci de Mudita en Livorno y Stefano Furlanetto de De Lab Fermentazioni de Diano D'Alba. Linfa, fundada en 2023, ha sabido llamar la atención tanto por su estilo de comunicación provocador como por una propuesta cervecera inspirada en la tradición británica y centroeuropea, reinterpretada desde una mirada contemporánea.

El reconocimiento a Agostino Arioli no solo celebra una carrera individual, sino que simboliza la madurez de todo un movimiento. Desde aquellos primeros pasos casi experimentales en los años noventa hasta la consolidación de la Italian Pilsner como estilo reconocido, pasando por cervezas que pueden ser a la vez accesibles, complejas y profundamente expresivas, Birrificio Italiano ha sido un motor de cambio.

¡Enhorabuena!

¿Te ha picado la curiosidad por la cerveza artesanal italiana y sus cervezas más influyentes? En Amantes Cerveceros encontrarás muchas más historias como esta: el origen del dry hopping, los estilos que están redefiniendo el mapa de la craft beer europea, las materias primas que marcan la diferencia o las catas que te harán ver tu próxima pinta con otros ojos. Sigue explorando en nuestro blog sobre el universo cervecero y descubre por qué la cerveza es mucho más que una bebida.