Charles Dickens, el novelista de las tabernas y ‘pubs’

Buena parte de las obras de Charles Dickens discurren entre posadas, tabernas y pubs de la Inglaterra victoriana. Como buen amante cervecero, en sus libros podemos encontrar también referencias a las cervezas más frecuentes de la época, a las primeras dinastías cerveceras y a algunos locales que aún permanecen en activo.

Los especialistas en Dickens sostienen que es imposible separar la obra del autor victoriano de sus experiencias vitales. Con solo 12 años comenzó a trabajar en una insalubre fábrica de betún en Londres por un salario miserable. Esa experiencia y todo lo que veía cada día en la capital lo influyeron hasta tal punto de convertirse en un elemento inseparable de sus novelas.

Aunque en la obra de este genio abunda la crítica social, también hay generosas dosis de humor, ironía y ganas de vivir. Mucha de esa felicidad proviene de su relación con los pubs, establecimientos que frecuentaba con asiduidad. De ahí viene que, en numerosas ocasiones, se lo haya denominado “el novelista de las posadas, tabernas y pubs”. Además, en sus obras demostró ser también un gran amante cervecero.

Una guía de pubs de Londres

La sátira primigenia de Dickens,  Los papeles del Club Pickwick, es una de las mejores guías de pubs de la literatura. Algunos de los locales que se mencionan en ellas, como el George and Vulture o el Spaniards Inn, todavía permanecen en activo a día de hoy. Igualmente, bastantes escenas de Oliver Twist Barnaby Rudge transcurren en tabernas y pubs.

En el Londres de Dickens, las cervezas más frecuentes eran la Porter y la Pale Ale, dos estilos a la sombra de los que se configuraron las primeras dinastías cerveceras. En la imprescindible David Copperfield (1850), la Señora Micawber le dice a David: «Durante mucho tiempo creí que el negocio de la fabricación de cerveza se adaptaba particularmente bien al señor Micawber. ¡Mira a Barclay y Perkins! ¡Mira a Truman, Hanbury y Buxton!». Todos ellos eran nombres de poderosos cerveceros de la época.

A día de hoy, Londres está plagado de lugares que recuerdan al escritor y a la época en la que vivió. La ciudad ofrece numerosas guías que hacen paradas en locales como el Lamb and Flag, el Ye Olde Cheshire Cheese o el homónimo Dickens Inn, una antigua fábrica de cerveza del siglo XVIII. Todos ellos lugares perfectos para sentarse, tomarse una Porter o una Pale Ale y leer alguno de los clásicos de Dickens.

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