Hand Brewed by Robots: la cerveza creada con inteligencia artificial

Hace unos meses se supo que The New York Times estaba estudiando una demanda millonaria contra OpenAI y Microsoft, empresas propietarias del que es, indiscutiblemente, el programa más popular de inteligencia artificial, ChatGPT. 

El diario neoyorquino seguía el ejemplo de otras editoriales y generadores de contenidos que acusaban a la compañía de IA de usar sin permiso sus textos para entrenar a máquinas que muy probablemente acaben con una buena parte de los empleos de los que se dedican a escribir artículos y novelas.

Periodistas, escritores y guionistas no son los únicos preocupados por la posible pérdida de sus trabajos una vez la inteligencia artificial se perfeccione. La lista está encabezada por actores, dobladores, ilustradores y programadores, pero el temor es generalizado. El año pasado Goldman Sachs publicó un informe que mostraba que la IA podría reemplazar el equivalente a 300 millones de puestos de trabajo a tiempo completo, y diferentes encuestas muestran que casi un tercio de los trabajadores creen que en menos de tres años su puesto podría ser ocupado por una máquina.

Curiosamente, los trabajos que más parecen estar en la cuerda floja son aquellos con una elevada dosis de creatividad, dando la razón a los que piensan que la humanidad compite en una carrera desenfrenada hacia la autodestrucción. En lugar de desarrollar tecnologías que eviten las labores más pesadas y nos permitan contar con más tiempo libre, con la IA nos podríamos quedar sin lo que nos eleva como especie. 

Maestros cerveceros e inteligencia artificial

Ya sea buscando un motivo para promocionarse o tomando posición como pioneros del colaboracionismo, no faltan los cerveceros que flirtean con las máquinas. Uno de los últimos ha sido St Austell, un fabricante británico de Cornualles cuyos orígenes se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, pero que experimentó un sorprendente impulso en 1999 con la llegada del maestro cervecero Roger Ryman.  Desgraciadamente, Ryman —creador de recetas que ya son clásicos modernos como Tribute o Proper Job— falleció en 2022, cuando solo contaba con 52 años y desde entonces, algunas cosas han cambiado en St Austell.

A principios de este año, Barnaby Skerrett, uno de los responsables de producción de la cervecería, quiso poner su granito de arena en el cambio y pensó que quizá fuese buena idea dejar en manos de las máquinas la creación de las nuevas recetas de la compañía

«La idea de la cerveza creada con inteligencia artificial surgió mientras trabajaba con estas herramientas en mi ocupación diaria, que está relacionada con la automatización de sala de cocción. Un día, mientras hablaba con la IA, pensé en hacerle una pregunta sobre elaboración de cerveza para ver los resultados. Le dije que me escribiese una receta con algunos parámetros generales de color y sabor. Me envió varias ideas, así que decidí convertirlas en una receta. 

Hubo que hacer un par de ajustes para que fuera apropiada para servir en cask, ya que no parecía saber qué era la cerveza en cask, lo cual fue bastante interesante», comentó Skerrett hablando sobre el origen de la cerveza y su incorporación este mes de marzo a su Cask Club, la gama de cervezas experimentales que cada año elabora St Austell en pequeños lotes y concediéndole a sus cerveceros completa libertad.

El test de Touring aplicado a la cerveza

No sabemos si cuando Skerrett bautizó la nueva cerveza como Hand Brewed by Robots (elaborada a mano por robots) lo hizo ironizando o postulándose como un servil súbdito de las máquinas, pero insistió en el asunto al sacarse de la chistera un nuevo estilo que quizá tenga hueco en la próxima actualización de la BJCP, la guía de estilos usada para juzgar cervezas en concursos. 

Para Skerrett, Hand Brewed by Robots es una AI-PA, un juego de palabras entre Artificial Inteligence (AI) e India Pale Ale (IPA).

Anticipándose a las críticas por su innovación, desde St Austell se apresuraron a aclarar que, pese al uso de las nuevas tecnologías, la cerveza había sido elaborada por humanos en su planta piloto y que el uso de IA no le había ahorrado nada de tiempo a los cerveceros. Dudamos que esta puntualización haya tranquilizado a los herederos de los luditas, el movimiento de artesanos ingleses que a principios del XIX protestaron contra el uso de máquinas en fábricas y talleres por la destrucción de empleo que estaban causando. 

Seguramente, tampoco les dejaría descansar tranquilos saber que Hand Brewed by Robots, con su 4.2% ABV, y su aroma tropical y resinoso aportado por los lúpulos Willamette, Cascade y Sultana, perfectamente podría pasar el famoso test de Touring. 

¿Qué es el test de Touring?

Esta prueba creada en 1950 por su compatriota Alan Touring —uno de los científicos más brillantes de todos los tiempos, pero sobre todo conocido por haber ideado el modo de descifrar los mensajes encriptados por la máquina nazi “enigma”— persigue evaluar la capacidad de una máquina para mostrar un comportamiento inteligente equivalente o indistinguible del de un ser humano.  Si la persona no puede distinguir si está interactuando con otra persona o con una máquina, se considera que la máquina ha pasado la prueba de Turing. 

Seguro que muy pronto el test será adaptado de forma seria a la cerveza y se invitará a los consumidores a tratar de distinguir si una cerveza ha sido creada por una máquina o por un ser humano. Mientras, nosotros seguimos confiando en la pericia de nuestros maestros cerveceros.

Tanto es así que en el museo de Estrella Galicia contamos con catas y talleres de cerveza dirigidos precisamente por Maestros Cerveceros de alto renombre para que pruebes el sabor de lo que es una verdadera cerveza. ¡No te los pierdas!

Cultura de Cerveza

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