En 2006, el cómico británico Finn Taylor dirigió The Darwin Awards. En esta película protagonizada por Joseph Fiennes —y aquí subtitulada Muertes de Risa— un policía especializado en perfiles psicológicos de criminales se obsesiona con algo bastante peculiar: los Premios Darwin.
Siguiendo el espíritu de Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución, estos galardones surgidos en 1985 "reconocen" —con mucho humor negro— a aquellas personas que, por una decisión increíblemente absurda, terminan eliminándose del acervo genético (normalmente porque han muerto, aunque también puede ser por incapacidad para tener hijos)… supuestamente "mejorando" así las probabilidades de supervivencia de la especie a largo plazo.
Además de esas dos premisas, el "merecedor" de este peculiar reconocimiento debe ser el responsable de lo ocurrido —nada de culpar a otros o a accidentes inevitables—; su historia tiene que ser real y verificable; y el "error" debe ser original o, al menos, lo suficientemente llamativo como para destacar entre otras malas ideas.
Sin llegar a estos extremos, el mundo de la cerveza también podría plantearse establecer unas medallas a aquellos aficionados que nos demuestran que el sentido común no siempre viene de serie.
Ayunos a base de cerveza y medio siglo de remordimiento
Todavía con la Semana Santa reciente, recordamos que la Cuaresma estuvo caracterizada en el pasado por el ayuno. Tras varias jornadas sin ingerir comida sólida el estómago empezaba a protestar, así que unos monjes bávaros tiraron de ingenio y encontraron una solución que incluso dio lugar a un estilo de cerveza. Y es que el hambre siempre ha agudizado los sentidos.
Si nos atenemos a la leyenda, veremos que en 1634, en Múnich, en el monasterio vinculado a San Francisco de Paula, los monjes combinaban el rezo con la elaboración de cerveza. Ese año, previamente a la Cuaresma, decidieron ponerse creativos y diseñaron una versión más potente de su reputada cerveza a modo de "pan líquido" que complementase la penitencia.
Así no solo nació la actual Doppelbock Salvator, sino una tradición que con el tiempo daría lugar a la Starkbierfest, una fiesta que originalmente se celebraba el 2 de abril en honor al santo fundador de la orden de los Mínimos, pero que acabó escapando de los muros del monasterio para conquistar bares y cervecerías de toda la región.
Siglos después, concretamente en 2011, la historia llegó a oídos de un tipo de Iowa llamado J. Wilson. Este periodista pensó que aquello sonaba a reto y se lanzó a vivir la experiencia. Convenció a un fabricante local para que crease su versión de una Doppelbock y estuvo 46 días bebiendo solo cerveza durante la Cuaresma. Cuatro cervezas al día entre semana, cinco el fin de semana, chequeos médicos de por medio y cero comidas sólidas.
El resultado incluso fue documentado por la revista Men's Health, que comprobó que este candidato a los Darwin cerveceros había perdido algo más de 10 kilos. Sorprendentemente, para Wilson lo más duro no fue dejar de comer sino alejarse de los medios de comunicación que lo bombardearon con cientos de mensajes solicitándole entrevistas.
Otro récord interesante también tiene como protagonista a una cervecería muniquesa y a una ciudadana estadounidense con un arrepentimiento algo diferido. En 1965, una joven llamada Celeste Sweeney visitó la famosa cervecería Hofbräuhaus y, en un arrebato de entusiasmo cervecero, decidió "adoptar" una de sus clásicas jarras de barro con el emblema HB. Vamos, que salió del local con un souvenir… pero sin pasar por caja.
Medio siglo después —y ya con 73 años—, Celeste decidió que era hora de saldar cuentas con el karma. Empaquetó la jarra, pagó unos 100 dólares de envío y la devolvió acompañada de una carta que decía algo así como: «La robé cuando era joven e imprudente. Siento no haberla devuelto antes. Ojalá llegue intacta». La cervecería no solo no se enfadó, sino que respondió con la tradicional elegancia bávara. Le agradecieron el gesto… ¡y le enviaron una jarra nueva junto con una invitación a varias Mass!
Imagen creada con inteligencia artificial
Recordad…, hay que beber con moderación
Aunque desde esta página siempre recomendamos el consumo moderado, no negaremos que hay sujetos que hacen que cualquier tarde de cañas con los amigos parezca una infusión de manzanilla. Si en alguna ocasión te miraron de forma rara por pedir "una cerveza grande", es porque no conocían lo que entienden como tal Ed Dupuy y Angus Wood. En 2014 estos dos oriundos de Halifax batieron el récord de la mayor jarra de cerveza del mundo con un recipiente más alto que la mayoría y que tarda una hora en llenarse.
No es para menos, sirvieron en él más de 2.000 litros de 'Gold', la Ale que produce Stod Fold, la cervecera local. No faltaron candidatos para dar cuenta del líquido, pero estamos seguros de que pocos le harían sombra al estadounidense Steven Petrosino y al añorado luchador de wrestling André el Gigante. Petrosino, que logró beber un litro de cerveza en solo 1,3 segundos, se unió a una lista de esponjas humanas en la que el inglés Peter Dowdeswell, con 45 litros en tres horas, ocupa un lugar de honor.
Por su parte, del Campeón Mundial Peso Pesado de la WWF se dice que podía dar cuenta de entre 120 y 150 cervezas en una sola sentada. Lo hacía entre combate y combate o durante los descansos del rodaje de La Princesa Prometida. Claro, André medía 2,24 metros y pesaba como tres humanos promedio, así que jugaba en otra liga… o en otro planeta. En comparación, los récords anteriores hasta parecen razonables.
Los forzudos de la cerveza
Hay otros récords que no sabemos si merecen el aplauso o reclaman la creación de un apartado especial en esta hipotética lista Darwin cervecera, como si de un nuevo estilo del BJCP se tratase. Por ejemplo, tenemos al inglés John Evans, que decidió darle una nueva acepción a la expresión "cabeza bien amueblada" equilibrando sobre ella toda clase de envases cerveceros. Entre sus logros está cargar con 237 pintas de cerveza, 429 latas, 98 cajas de plástico o incluso 11 barriles.Tenemos que decir que estos últimos estaban vacíos, al contrario que los que usa Hafþór Júlíus Björnsson en sus retos de Keg-tossing.
La Montaña de Juego de Tronos es toda una leyenda en una especialidad que consiste en lanzar al aire barriles de cerveza con diferentes pesos. Entre los récords que ha pulverizado está el de elevar un keg de 25 kilos a 6 metros, pero el de velocidad se le ha resistido. Ahí reina desde 2023 el letón Aivars Šmaukstelis, que ese año consiguió lanzar 10 barriles de 25 kilos a más de 4,5 metros en solo 21 segundos.
La hostelería no podía perder la ocasión de aportar su punto de creatividad a estas especialidades y también cuenta con un buen número de estrellas que deberían recomendar "esto no lo intentes en casa". Con razón, a Murali K.C. se le conoce como el abridor humano. Este camarero de Bengaluru tiene un diploma que acredita que puede abrir 68 botellas en un minuto… con los dientes. Consolidado en el pódium, reveló que su técnica está basada en la presión molar.
Para rematar este viaje darwiniano volvemos a Baviera. Todos tenemos la imagen de la Oktoberfest con camareras cargadas con cantidades imposibles de jarras de cristal (de aproximadamente 2,3 kg cada una). Cuando se les pregunta cómo lo consiguen responden que es una técnica en la que se combina fortaleza en los brazos, estabilidad al apoyar las jarras, equilibrio y rapidez en el servicio.
Como no podía ser de otra forma, existe una competición para tal menester. Se denomina Masskrugtragen y consiste en llevar el mayor número posible de jarras llenas a lo largo de 40 metros. Oliver Strümpfel ostenta desde 2018 el récord mundial con 29 jarras. Strümpfel es funcionario de la Hacienda bávara. Quizá el temor a una posible inspección le garantice un reinado prolongado.
A los que os hayáis sentido tentados por estas hazañas os diremos que no es la mejor idea a menos que vuestro objetivo sea acabar en el hospital o en un vídeo en redes sociales. Mejor brindar tranquilamente, disfrutar la cerveza y dejar los récords a los profesionales.
Si estos récords te han abierto el apetito por las curiosidades del mundo de la cerveza, en Amantes Cerveceros encontrarás mucho más: historia, estilos, maridajes y todo lo que necesitas saber para convertirte en un auténtico experto. Desde los festivales más singulares de Baviera hasta los secretos del proceso de elaboración, el blog de Estrella Galicia es tu compañero de viaje en cada trago.
¡Sigue leyendo y brinda con conocimiento!