Magia contrarreloj con Modelo de respuesta polar y Liniker e os Caramelows

04/10/2017
Compartir en
Modelo de respuesta polar y Liniker e os Caramelows en Son Records

Junte usted en una sala a una decena de brasileños y a un puñado de españoles que se conocen desde hace escasamente 24 horas. Póngalos a hacer arreglos para versionar de forma conjunta dos canciones que prácticamente no han escuchado antes. Hay que señalar que los unos hacen funk y soul y los otros un pop suave y delicado. Pulse el botón de REC e intente que esté todo terminado antes de que cierre el estudio. El que habla portugués no sabe mucho de español, y viceversa; pero todo termina bien porque sí que hay un lenguaje común, el único y necesario al fin y al cabo: la música.

Esta es una historia real, es un nuevo capítulo de la iniciativa España abraza Brasil, promovida por SON Estrella Galicia, cuya finalidad es fomentar el intercambio musical entre los dos lados del océano Atlántico. SON Records juntó en el estudio El Observatorio a Liniker e os Caramelows y Modelo de respuesta polar para grabar un single conjunto, precisamente en el Día Europeo de la Música.

La jornada comienza alrededor de las once de la mañana, Liniker e os caramelows y Modelo de respuesta polar habían tocado la noche anterior en la sala El Sol, dejando muy buen sabor de boca a los asistentes y teniendo una primera breve toma de contacto que luego sería la semilla de lo acontecido en el estudio. Los chicos de MDRP llegan primero y Borja Mompó, su cantante, se sienta con su portátil en el pasillo para repasar la canción de Liniker en la que va a colaborar: “Zero”. Un poco más tarde llega Liniker con toda su troupe brasileña compuesta por ocho músicos, su manager y una documentalista que captura en vídeo todo lo ocurrido. Inmediatamente, Liniker sube a la cafetería a adaptar al portugués la estrofa que va a cantar en “Umo”, la canción de Modelo que van a versionar, mientras su banda, los Caramelows, empiezan a experimentar con los arreglos.

El timonel de la nave es José María Rosillo, un productor experimentado y versátil, el indicado para enfrentarse a este desafío. Primero se va a grabar “Umo”, ¡no hay tiempo que perder! Los guitarristas de ambas formaciones se meten en una habitación a probar ideas mientras en la sala principal ya se ha sacado la melodía en el piano y se ha decidido que tiene que haber percusión. Los baterías discuten cuántos compases alargar el final: “vamos a hacer lo mismo que en el concierto de anoche”. Se escuchan rasgueos de guitarras, ruidos de otros locales de ensayo, conversaciones en portuñol y en un inglés peculiar,  Borja canturreando de fondo.

 

“¿A cuánto ponemos el tempo? Creo que a 120 está bien”, pregunta José Rosillo, sentado a la mesa de control donde los faders suben y bajan sin parar; “me gustaría probar a grabar con esta Rickenbacker y ponerle mucho reverb”, dice el guitarrista de los Caramelows. Ya están todos los músicos en sus puestos dentro de la sala de grabación, preparados para grabar la base, que se hará en directo. Borja y Liniker también graban voces ahora, aunque no serán las definitivas, y este último sugiere que la canción termine “con todos cantando, como si estuviéramos en un gran festival”. Después de un par de intentos, el tema sale de un tirón, y “Umo” es ahora completamente diferente, la esencia original está ahí, pero con una riqueza instrumental, unos interesantes contrastes entre las voces y unos matices que hacen que la canción respire más, un medio tiempo imponente.

La gente se marcha a comer por turnos, mientras se graban los metales; el tiempo empieza a apretar, pero la comunicación entre los músicos es cada vez más fluida. La pequeña sala de control está abarrotada, hay el menos diez personas dentro escuchando la base de la canción para decidir cómo hacer los arreglos de voces. Después, las dos bandas al completo graban coros para la parte final de la canción, con Borja y LIniker comandando, es el momento más mágico del día. Al terminar, todos aplauden; “tiene un rollo muy negro, muy Motown, ¡me gusta!” dice Pau, el batería de Modelo, mientas salen de la habitación con una sonrisa.

La familia de Liniker e os Caramelows y la de Modelo de respuesta polar ya están unidas para siempre tras este momento, se palpa un ambiente especial en el estudio, España ahora sí se abraza con Brasil. Cuando suena la música, no es necesario hablar despacio o repetir las frases para hacerse entender, basta con tararear una melodía o sugerir un ritmo. Esa es la finalidad última del proyecto de SON records, ahora se está cumpliendo el objetivo y todos están satisfechos.

Pero no está todo hecho aún, hay que grabar “Zero”, la canción de Liniker en la que Borja va a cantar una parte. En esta ocasión se mantienen los arreglos originales, y como los Caramelows evidentemente tienen dominada su propia música, la grabación va mucho más rápida.

Después de un día muy largo pero emocionante, El Observatorio se cierra. Liniker e os Caramelows se marchan a Alemania, donde tienen al día siguiente el último concierto de su gira europea. Modelo de respuesta polar van a preparar su próximo disco, que entrarán a grabar en pocas semanas. “No nos vemos haciendo lo mismo que Liniker, pero creo que a nuestra música le ha sentado bien el ritmo que ellos tienen”, dice Borja, satisfecho. Se despiden, se abrazan (esta vez literalmente) y se citan para otoño en Sao Paulo, donde volverán a tocar juntos y prometen colaborar sobre el escenario.

El resultado de esta unión transatlántica y auténtica celebración del Día de la Música se verá y oirá pronto en uno de los vinilos rojos de SON Records.

Artistas relacionados

Suscríbete a nuestra newsletter