NURIA GRAHAM EN SON ESTUDIO

A la hora acordada, sin ruido y apenas sin ser vista, atravesaba la precoz Núria Graham las puertas de los Estudios SON Estrella Galicia, acompañada, casi a modo de escuderos, por Aleix Bou (batería) y Jordi Casadesús (bajo y teclados). Tras breves instantes inspeccionando todo, comentando detalles de aquí y allá, llegaba la gran pregunta: qué tema había decidido tocar la vigitana. Y su respuesta: nada de su primera maqueta, “First Tracks” (reeditado en 2015 por Halley Records) ni de su primer y flamante largo, “Bird Eyes” (El Segell del Primavera, 2015). Tampoco su habitual cover de “Toxic”, de Britney Spears, sino un tema nuevo, inédito e incluso sin título.

“Ya tiene unos meses, pero nos hacía ilusión tocar algo nuevo. Estamos discutiendo el título todavía, porque la tocamos en un pueblo que hay muy pocas personas, y se le quedó el nombre del pueblo, pero no tiene nada que ver con la canción”, nos explicaba la catalana, aferrada siempre a su guitarra eléctrica, como queriendo esconderse tras ella, evadiéndose de todo lo demás.

La jornada de grabación de esta canción sin título comenzaba prácticamente de cero. Aún así, pese a tenerlo todo por hacer, la pericia del laureado con varios Premios Grammy, José María Rosillo, productor de sonido de los Drax Estudios — espacio donde se ubican los SON Estudio –, unido a su empatía inmediata con el propósito de Núria Graham y su banda, hicieron que en apenas tres tomas en directo el tema quedara finiquitado.

Y eso que la guitarra eléctrica de Núria se había levantado en huelga aquella mañana. “¿Cómo se dice esto?” le preguntaba la pelirroja en catalán a sus escuderos, mientras intentaba sacarle un sonido claro a su instrumento. “Trastea”. Nada que una buena llave no pudiera solucionar.

Solo tres tomas limpias, y mucho debate. “A mí me gusta que quede más hipnótico”, comentaba Rosillo. Aleix y Jordi discutían si repetir tal o cual toma de teclado y de bajo. La vigitana, mientras tanto, parecía desaparecer y escabullirse para curiosearlo todo: los libros que descansaban en la estantería del técnico, o a la ya famosa Tortuga Pimienta (community manager del productor). Una curiosidad de la que hace gala al responder acerca de sus influencias, que varían entre las heredadas (Led Zeppelin) y las autoconquistadas (Fela Kuti). Eso sí, en los momentos clave parecía volver para zanjar todas las discusiones. “A mí me gusta así”, y así se quedaba.

NURIA GRAHAM EN SON ESTUDIO

“Tenía muchas ganas de grabar este tema. De hecho, ha ido cambiando mucho estos días. Antes lo tocaba sola, y ahora con la banda. Le hemos dado una vuelta”, nos comentaba Graham entre toma y toma. “Estamos trabajando muy bien, y muy rápido. Le estamos poniendo detallitos”. La catalana parece tenerlo todo muy claro para su corta edad, que todos se empeñan en subrayar. Y eso que la música de Núria es buena, la toque una adolescente o una treinteañera. Pero quizás por esa inocencia que transmite la vigitana, la sorpresa es aún mayor. “Creo que es necesario el sufrimiento para componer, pero tampoco hay que buscalo. De hecho tengo una canción sobre esto, de cuando hacía cuarto de la ESO, de que todo el mundo tiene un pasado oscuro, y el mío está por venir”.

Sea el futuro de Núria Graham oscuro como las melodías que subyacen en su obsesión por los pedales de distorsión, o brillante como su voz rasgada y de recuerdo casi Dietrichiano, lo cierto es que es su presente el que mayores alegrías está dando al mundo del “pop elaborado”, como a ella le gusta definirlo. Ahora solo nos queda esperar a ver el título definitivo de este tema aún no bautizado impreso en el vinilo rojo de los SON EG Records.

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